10 Tips para conocernos mejor
Son tiempos de tutoriales para todo. Así que inspirada en vivencias, charlas con colegas y en honor al esfuerzo de nuestro trabajo, quiero contarles algunas anécdotas del mundillo de los fotógrafos profesionales. En esta oportunidad, acerca de lo que no hay que hacer. En distintas áreas de la fotografía , a veces nos encontramos con algunos personajes que protagonizan estos casos:
Las 10 cosas que queremos evitar
1- En la foto posada, ponerse al lado del fotógrafo
En primavera, visitan la montaña muchos grupos para conocer la nieve. Ahí, siempre estamos los fotógrafos profesionales. Además de tomarnos el tiempo necesario para acomodar al numeroso grupo para la foto de recuerdo, respondemos todo tipo de preguntas relacionadas al clima, la noche, adónde encontrar novio, cuántas gotas de nieve caen arriba de nuestras cabezas… y demás preguntas de distinta índole. Y paf! Ahí aparece el oportunista que quiere tomar la foto que armamos. No, nunca. Y jamás ponerse delante del fotógrafo para disparar con el teléfono móvil.
2- Decir que la foto salió linda porque la cámara del fotógrafo es buena
Una frase muy escuchada en la montaña y en el mundo submarino. Precisamente, sitios de condiciones muy adversas para la toma fotográfica. Y claro, es lo mismo que decirle al chef de un restaurante que su plato es delicioso porque el horno que usa es de buena calidad. En este caso, voy a evocar una frase que usamos con el equipo de “Arte en Imagen” porque nos divertimos mucho con estos comentarios: “Lo importante es el indio, no la flecha”.
3- Pedirle al fotógrafo que dispare una foto con tu cámara
En muchos casos, es el mismo sujeto que se pone al lado del fotógrafo con su teléfono listo para disparar, mientras una está armando una pose de fotografía. luego de explicarle amablemente que vaya a su lugar dentro de la foto, estira el brazo para darte su cámara. “Después, sacá la foto con esta! “, dice. A esta altura, una ya se prepara psicológicamente para el momento de entregarles las fotografías impresas, sabiendo que esta persona encontrará la foto oscura, cara, grande, chica, y que probablemente incluya en la charla un pariente fotógrafo profesional.
4- Pedir al fotógrafo que te enseñe a usar una cámara
Playa, palmeras, aguas cristalinas, “all inclusive” y turista con cámara fotográfica. Entra al photoshop y dice: “Necesito que me enseñes a usar esta cámara; la compré hace un tiempo y decidí traerla porque es una oportunidad excelente para tomar buenas fotos.” Claro, – piensa el hombre- ella es fotógrafa, sabe. Pero no. Para conocer las funciones de la cámara, hay que leer el manual. Y para tener buenas fotos, mejor contratar una sesión fotográfica profesional en la playa. Lo de leer el manual, en el avión de regreso a casa.
5- Pedir a la fotógrafa que entregue las fotos sin editar
En el afán de pagar menos en cualquier ocasión, algunos proponen ideas de políticos tercermundistas. Las frases célebres son: “son fotos parecidas a las mías… dámelas así nomás, ponelas en mi pendrive” Entonces, la fotógrafa profesional preparada para el barro, los mares, la nieve … y resulta que adentro de un pendrive ajeno, mi trabajo vale menos. Y sin editar? Bueno. imagino a estos personajes frente a un escribano público diciendo: “usa mi lapicera para firmar, también traje una hoja para que no gastes. Cuánto pago la escritura con esta rebaja?”
6- Sacar foto a la pantalla durante la reproducción de una sesión de fotos
Me siento hasta un poco ridícula exponiendo este consejo, porque es una cuestión de respeto. Pero sucede. Luego de pedir una sesión fotográfica y habiendo coordinado un horario para ver las fotos editadas… Al mejor estilo “Sherlock Holmes” veo personas sacando su teléfono móvil frente a la pantalla. Además de tratarse de plagio, es una señal de no valorar el trabajo de un fotógrafo profesional. Es comparable con guardar en sus bolsillos objetos que no hayan pagado cuando entran a un comercio. Una mala práctica.
7- Decirle al fotógrafo lo que tiene que hacer
Montaña, playa, mar, familias disfrutando, fotógrafo fotografiando. Ponete allá! Dice uno levantando el brazo entre el grupo, mientras propone alegremente una foto a contraluz, o con un pedazo de techo mal pintado arriba de sus cabezas. Sacame una foto acá! Dice el buzo con señales, agitando su brazo y revolviendo el fondo del mar hasta quedar invisible. El gesto OK! es la respuesta simpática a estas órdenes, mientras hacemos lo que tenemos que hacer. El fotógrafo huele! dice Javi, un colega. Porque los fotógrafos profesionales sabemos cómo y adonde tenemos que hacer la toma.
8- Pedir fotos gratis
Esta propuesta tiene muchas variantes: “ Porque las guardamos y no sirven para nada, porque las vamos a tirar, te compré el año pasado.” Son algunos de los argumentos. También, en su versión “La oportunidad de mi vida”: -“Quiero unas fotos para mi revista, serán de muchísima fama y reputación para vos!” – Los fotógrafos profesionales vivimos de nuestro trabajo. La fama, para quienes llevan plumas sobre el escenario. Y no es nuestro caso. La modalidad de viajar como empresario que no paga nada, siempre existió. Antes, con programas de cable y ahora, en sus versiones “ciber-estrellas.”
9- Preguntarle a la fotógrafa si vive de la fotografía
…. Of course!!! Muchos colegas lo toman como una ofensa, pero a mí me divierte esta pregunta. No me encontraría en una montaña o debajo del agua, ni en una playa del Caribe o perdida entre los yuyos en una competencia de enduro si no viviera de la fotografía profesional. Muchos suponen que dedicarse a lo que a uno le gusta no es compatible con una actividad comercial. Curiosamente, quienes se acercan con esta pregunta suelen ser los mismos que dicen que las fotos son caras o que tienen su propia cámara.
10- Hablar de megapíxeles con la fotógrafa
Es sinónimo de no saber de fotografía profesional. Otra palabra que gusta mucho a esta persona es “wideangle”. Si. En inglés, no sé la razón. Hay varias versiones de este modelo: Pregunta el precio y la marca de todo el material fotográfico que usamos y suele maravillarse cuando exhibimos un lente de distancia focal larga. También dan consejos de fotografía y no hablan menos de media hora. Suelen irse felices por haber dado una clase magistral de fotografía. Los fieles testigos son los familiares que lo interrumpen, aburridos: “vamos papá, vamos que se está haciendo tarde”
La fotografía y la vida del artista
¿Qué no le podemos pedir a un fotógrafo? Le pregunto a mi gran amiga y cocinera Norma, que me responde: Pedirle que haga maravillas cuando sos un escracho. No podés pedirle eso a un fotógrafo! No se puede hacer milagros. Aunque mi amigo Dario,, actor de teatro y clown dice que los fotógrafos hacemos magia al producir las fotos.
“Es dura la vida del fotógrafo” dice Marian, antes de salir a fotografiar a pistas con temperaturas entre -10 y -15°C
“No se piensa en el verano cuando cae la nieve” reza Javi haciendo fotos en la nieve hasta donde se pueda, un dia de tormenta.
“Aquí les presentamos en pistas a la fotógrafa de los artistas” digo yo, antes de hacer un reportaje fotográfico a los más pequeños , actuando.
El trabajo del artista tiene mucho de lo que no se ve: El trabajo intelectual y la creatividad, que es la marca personal. Pero sobre todo, el amor por lo que hacemos. Trabajar en temporadas implica un esfuerzo; la montaña y la fotografía deportiva con temperaturas muy bajas y vientos blancos; la fotografía submarina, hasta 4 buceos diarios que producen mucho cansancio al finalizar la jornada. Pero el amor a la naturaleza tiene una recompensa muy alta, dado que contemplar la Cordillera de los Andes desde los 2.100 msnm o tener la sensación de volar entre los peces, es inefable. A final de cuentas, nunca escucharán estas historias de su teléfono móvil. Otra razón por la cual no puede reemplazar al fotógrafo profesional.





